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PAISLEY

El Paisley es una preciosidad de dibujo que unos describen como un paramecio y otros como una coma de gran tamaño o como una lágrima… Los diccionarios textiles lo describen “como pequeños motivos de flores agrupados en forma de conos de piña”.

Su origen es muy antiguo y hay que buscarlo en las culturas de oriente. Posiblemente fue una creación persa que se extendería por Uzbekistán y Pakistán hasta la India.


Cachemira es un valle situado en la cordillera del Himalaya, que cuenta con una tradición de artesanías rica y milenaria. Es una tierra repleta de motivos inigualables, de técnicas de diseño que han sido transformadas y perfeccionadas con el transcurso de los siglos. El dominio de la destreza artesanal del valle de Cachemira, que exige años de entrega y de práctica, ha sido transmitido por los artesanos, generación tras generación. El oficio ha posibilitado la creación de algunas de las mejores telas de lana, los chales de pashmina, la técnica de papel maché, el tallado de madera y las alfombras tejidas a mano, entre otros.


Esta región del norte del país acabó por hacerse conocida en todo el mundo por sus chales estampados, que en el siglo XVIII los funcionarios de la Compañía Británica de las Indias Orientales introdujeron en Europa. La gran aceptación que suscitaron no se hizo esperar, y los europeos quedaron seducidos por la suavidad y el diseño de estas prendas.


1808 Antoine-Jean Gros - Josephine Bonaparte (Musée Masséna)

Fin del siglo XVIII. Las dos grandes potencias europeas, Francia e Inglaterra, pugnan por las exclusivas comerciales tanto en América como en Asia. La Compañía Inglesa de las Indias se establece en India y se asegura el acceso a ciertas materias primas muy valoradas, piedras preciosas, te, especial, tabaco, algodón, etc., para abastecer sus fábricas y satisfacer la demanda interna y externa.

Comerciantes, políticos, militares y viajeros empiezan a conocer de primera mano la magia de Oriente y lo que estas tierras tienen que ofrecer. En los equipajes de los occidentales que regresan a la vieja Europa llegan los primeros chales de Cachemira. La Francia que perdió contacto comercial directo con India en favor de Inglaterra conoce estos maravillosos echarpes de seda o de lana a través de sus campañas en Egipto.







Serangeli, Gioacchino (1768 - 1852), Portrait of a young Woman. Ashmolean, Oxford



Durante la primera mitad del S. XVII, bajo el Imperio Británico, la British East Indian Company introdujo los chales de Kashmir (junto con otros artículos que incluían diseños Buta) en Europa. Causó tal furor que la demanda superó la oferta (alrededor del 1800), y, al contrario que en India, los chales eran utilizados por mujeres. Fue entonces que comenzó su desarrollo en telares locales (Francia, Inglaterra, Holanda) para producir imitaciones de menor calidad y en apenas dos colores, pero más accesibles de adquirir. En 1805, la población de Paisley (norte de Escocia) se sumó a la creciente industria de los chales y mantas y, para 1812, ya contaban con la mano de obra más especializada (la cual reproducía los chales de Kashmir lo más fidedignamente posible) y modificaron sus telares de modo de producir chales, mantas y bufandas con varios colores de hilo. Esto supuso una diferencia con las otras imitaciones y, a partir de ello, las mujeres comenzaron a llamarlo –pedirlo- como “Paisley”, volviéndose recién entonces sinónimo de “buta”, o sea: es recién en éste punto en dónde su nombre cambia, en una suerte de adaptación occidental, denominando algo ignorado de manera conocida. La demanda de éstas imitaciones comenzó a crecer por toda Bretaña. En 1820, el telar de Jacquard agilizó los términos de producción en detrimento de la mano de obra. Para 1860, las fábricas de Paisley podían producir chales en quince colores, sin embargo, éste número era aún menor -representando sólo un cuarto- de los colores presentes en algunos chales de Kashmir, e imprimir los diseños en la tela (en lugar de tejerlos); de todas formas, la East India Company continuaba vendiendo los originales en Londres, los cuales eran considerados sinónimo de status y de lujo.





Chal "Clásico" 125 x 125 cm

Pavlovo Posad Shawl Manufactory


El motivo de Paisley es tan ubicuo a las telas indias que es difícil darse cuenta de que sólo se trata de 250 años de antigüedad. Se desarrolló a partir de 1600 flores y el árbol de la vida diseños que se crearon en caros, textiles Mughal tapices tejidos. Los primeros diseños representan las plantas individuales con grandes flores y tallos finos ondulados, pequeñas hojas y raíces.

Como los diseños se convirtieron más densos con el tiempo, más flores y las hojas fueron compactadas dentro de la forma del árbol, o la emisión de floreros o un par de hojas.

Desde sus antiguos orígenes persas e indios con sus mensajes ocultos y misterioso simbolismo, el motivo icónico ha cruzado el mundo.

Su significado hay que buscarlo en el misticismo de las civilizaciones orientales. Se dice que en sánscrito el diseño es conocido como mankolam y se relaciona con el hinduismo.


Símbolo mankolam


El Boteh, una palabra persa que significa “arbusto”, “matorral”, “zarza”, “hierba” (algunos también lo interpretan como “hoja de palmera”- y su brote de palma-, “racimo de hojas”, “botón floral”), conocido, a su vez, en Azerbaiyán y en Kashmir como Buta (cuya palabra muchos autores consideran derivación de la original persa, de dónde hoy en día ambos designan al motivo en forma de lágrima u hoja).

En India, su nombre sánscrito es “Mankolam” o “diseño de mango” en dónde “man” es una palabra del Tamil que significa “mango” y “kolam” o “rangoli” es una especie de pintura que se realiza con polvo de arroz. En Telugu se lo conoce como “mamidi pindelu”, en Urdu, “kairi” y en Punjabi “Ambi”. Todos estos términos se relacionan con el mango pequeño sin madurar y refieren a un símbolo auspicioso asociado con la prosperidad (por ello las novias los llevan en sus sarees).


Chal "La reyna del mar" 135 x 135 cm 100% lana merina

Pavlovo Posad Shawl Manufactory


Desarrollado primeramente en Persia, las fuentes discrepan en sus orígenes: unas lo ubican en el período aqueménida y otras en el sasánida, lo cierto es que se trata de un diseño estilizado que representa el árbol de la vida (el ciprés) para el zoroastrismo. Su paso a India se dio, como en el caso de los bordados, como consecuencia del período mogol. Algunos historiadores, geógrafos e investigadores indican que fue el sultán Zayn al-Aabedin, durante el primer tercio del S. XV, quién llevó los diseños decorativos de Irán a India, en tanto otros consideran que fue el emperador Akbar (1556-1605) quien lo introdujo y propició su desarrollo; en ambos casos se trata de la región de Kashmir. En ella se desarrolló su uso en las ropas de las cortes, en tapices, alfombras y joyería. Los chales de seda o fino algodón con buta eran muy empleados por los hombres para asistir a ceremonias importantes.


Chal/ mantón "El Encaje Mágico" 148 x 148 cm, Diseño del siglo XIX, autor desconocido.

Restaurado por Natalia Belokur

Pavlovo Posad Shawl Manufactory


Cada época y cada cultura elaboró diversos modelos de Paisley, y se utilizó tanto para embellecer tejidos utilizados por la población en general, como para decorar insignias reales, coronas y prendas de la corte. Los europeos lo conocieron en la India donde se usaba para estampar los chales de cachemir. De ahí que en ocasiones se utilice el término cachemir para denominar este estampado.


Lo interesante e intenso de éste motivo es la forma en que ha traspasado fronteras y culturas desde hace siglos y cómo lo encontramos vigente no sólo en ropa, sino en accesorios, blanquería, juguetes, joyería. La trascendencia parece ser su clave y su constante. Su ubiciudad y permanencia se deben, quizás, a ser un símbolo de eternidad.















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